3.
El coqueto.
Renato era el típico hombre coqueto. Formal, fuerte pero no era feo. Muy caballeroso. Imponente. Yo tenía 18 años y el tendría unos 23 o 24 años. A esa edad, obviamente, uno es completamente vulnerable. Y yo era muy, ingenua en realidad.
Renato tenía novia, Karen. Y ellos siempre se veían muy bien juntos, aunque yo los ví juntos muy pocas veces.
Renato estudiaba Leyes y eso me parecía fascinante. Yo apenas estaba decidiendo que hacer con mi vida, y él ya lo sabía. Era un hombre seguro de sí mismo. Recuerdo tantas veces sentarnos en el auto y platicar y platicar, cuando lo que habíamos hecho era pasar horas en un Vips platicando.
Obvio me gustaba. Me parecía un hombre interesante, maduro, y si, precisamente coqueto. Me gustaba todo de él. Me gustaba especialmente su espalda y como se sentía cuando me abrazaba. Me gustaban sus consejos y cómo veía la vida. Me parecía un hombre sencillo, simple, sin complicaciones. Siempre me pareció una persona que tenía una buena influencia en mi vida. Y por lo que ahora puedo ver en mi vida, siempre alimentó mi autoconfianza.
Hay dos cosas que recuerdo mucho de él.
Una es que siempre me dijo lo siguiente: cuando alguien te haga un piropo, y no sabes que decir... con un Gracias es suficiente.
La segunda era que siempre que iba a la tienda o algo, y él se ofrecía a traerme algo, yo me negaba. En general, pienso que puedo molestar. Y el me decía: Pídeme algo, aunque sea un chicle, pero de verdad te lo estoy ofreciendo de corazón.
Él me dejó muchas cosas, me dejó sus abrazos, sus palabras tiernas, sus interminables pláticas... y dos enseñanzas que han marcado mi vida de forma muy especial.
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