sábado, 13 de octubre de 2012

2.

El primero que me dijo te amo.

Sí, hubo uno que me lo dijo primero.  Ese fue Tomás.  Tomás fue el niño más especial en mi vida.  Su amor me inundo de muchas formas en mi adolescencia y también ahora en mi vida como adulto. 

Tomás era dulce, especial, lleno de detalles aunque no era muy expresivo.  Su amor lo demostraba de muchas formas.  No recuerdo que camináramos por la calle agarrados de la mano, y no recuerdo si lo besé.  Pero dentro de mí, así de puro era su amor por mí. 

No tenía prisa en absolutamente nada.  Me llenaba de todo tipo de detalles que un niño de 12 años podría hacer en esos momentos.  

Iba a ser Navidad y él me regaló un cassette.  Obvio en esas épocas lo máximo era un cassette personalizado.  Y él me lo había hecho.  Con muchas canciones que yo no reconocía, pero sí con canciones que me marcaron... aaaah, por qué como oía ese cassette, yo creo que hasta que se desgastó.  Me encantaba que hubiera tenido Alejandra Guzmán con Reina de Corazones y al mismo tiempo, Pretty Woman que obvio había sido el éxito taquillero de 1990.  

Junto con el cassette estaba una carta.  Una carta de amor.  Mi primera carta de amor y ahí es donde me decía que me amaba.  

Casi me paralice.  Yo no sentía lo mismo, creo, pero no sabía que sentía. 

Ese amor puro, casi infantil, increíble, duró menos de un mes.  En cuanto pude en enero, lo corté.  

Lo terminé porque tenía temor porque mi papá lo supiera.  Como si eso hubiera sido un pecado!!  Literalmente, tenía terror. Le mentí, terriblemente.  No tuve el valor de decirle la verdad de porque tenía que terminar eso.  Y lo desilusioné tanto que dejó de hablarme... casi de por vida.

Ese mismo día me regaló un oso de peluche.  Con un moño azul, dentro de una caja de madera.  Un oso pequeño, de color casi beige. 

A pesar de las mudanzas de casa, de país, de ir de un lado para otro, nunca me he deshecho de ese peluche.  Tiene todo el significado del mundo.  Del amor de un niño hacía una niña que no supo valorarlo.  

Siempre me arrepentiré de eso.  

De no haberme dado la oportunidad de haber compartido con una persona que me ofrecía todo.  Hasta su corazón! 

Fui muy tonta. 

Espero que en algún momento de la vida, la misma vida, me permita pedirle una disculpa, contarle todo y confesarle finalmente, que yo también lo amaba con todo el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario